Discurso del autor

Señor Jefe del Departamento de Propiedad Industrial, señor Director de Nic Chile, autoridades y funcionarios del Departamento de Propiedad Industrial y del Honorable Tribunal Arbitral de Propiedad Industrial, clientes de Silva & Cia., amigos y compañeros de oficina:

Es poco lo que yo puedo decir acerca del libro cuya presentación nos convoca esta tarde y mucho lo que tengo que agradecer.

Cuando comencé a esbozar las primeras líneas de mi trabajo Derecho Marcario, no imaginaba siquiera la extensión que gradualmente fue adquiriendo, ni mucho menos el tiempo y dedicación que en definitiva me exigió.

La idea nació allá en el año 1996, en el Departamento de Propiedad Industrial, en donde me desempeñaba como Abogado Jefe del Subdepartamento Jurídico. Era evidente la necesidad de un texto que explicara el Derecho de Marcas chileno -en términos prácticos y funcionales- especialmente dirigido a los profesionales que no están familiarizados con esta disciplina. Para entonces ya tenía alguna experiencia como autor, ya que en el año 1993 había publicado el libro El Delito de Acusación o Denuncia Calumniosa.

Con posterioridad ingresé al Estudio Silva & Cia., en donde los nuevos desafíos y metas profesionales me obligaron a abandonar mis investigaciones durante los primeros años, al cabo de los cuales, sin embargo, surgió la necesidad de concluir aquello que había sido iniciado.

Visto en perspectiva, dicho "abandono transitorio" fue en propio beneficio de la obra: el ejercicio de la profesión "al otro lado del mesón" -como decimos los abogados- permitió que se cerrara un círculo de experiencia que he tratado de esbozar en este trabajo, cuya preparación y redacción tomó, en definitiva, más de tres años.

El menor o mayor acierto del contenido de este libro no es -ciertamente- lo que ha concitado esta tarde la importante asistencia de autoridades y funcionarios del Departamento de Propiedad Industrial. Ello responde, sin duda, al interés e importancia que los actores oficiales reconocen a esta disciplina, ocupando en este contexto un sitial de primer orden el Departamento de Propiedad Industrial y el Honorable Tribunal Arbitral de Propiedad Industrial.

Es por ello que mis primeras palabras de agradecimiento van dirigidas: a los ministros y funcionarios del Honorable Tribunal Arbitral de Propiedad Industrial, quienes en su momento me concedieron las facilidades para consultar en sus archivos valiosa jurisprudencia que fuera expuesta y sistematizada en la obra; a las autoridades y funcionarios del Departamento de Propiedad Industrial, quienes invariablemente han demostrado la mejor disposición -no sólo para con quien les habla-, sino para con todos los abogados y funcionarios de este Estudio.

También quiero agradecer especialmente: al profesor don Santiago Larraguibel, cuyas elogiosas palabras que preceden al texto, más que un prólogo, constituyen un real aporte de indudable valor, pero sobre todo demuestran la grandeza de quien las escribió; a don Orlando Alvarez (Ministro de la Excma. Corte Suprema), de quien tengo el orgullo de haber sido su alumno en la Universidad Católica, por sus consejos y el valioso tiempo que me dedicara para leer y comentar el borrador de la obra; a Pablo Monsalve (Jefe del Departamento de Propiedad Industrial), a quien tuve la suerte de conocer años atrás al interior de la misma entidad que hoy él encabeza, por los desinteresados y positivos comentarios que ha expresado acerca de mi trabajo, y especialmente por la generosidad que ha demostrado al comprometer su asistencia a este evento.

No puedo tampoco dejar de mencionar a mis padres aquí presentes, quienes con especial sabiduría supieron escoger las palabras precisas para alentarme a concluir mi trabajo; y a mi señora, Alejandra, testigo de largas horas de trabajo sustraídas al descanso y a la familia. Para ella quiero transcribir aquella frase impresa al inicio del libro, la cual -en su simpleza y brevedad- encierra una infinita verdad: "...cuya admirable comprensión permitió que estas líneas fueran posibles".

Para concluir, sólo me resta agradecer a todos los abogados de Silva & Cia., por su constante motivación y apoyo durante la preparación del libro; al personal del Estudio; y muy especialmente a don Patricio Silva y a Juan Pablo, quienes con espontáneo esmero se abocaron a la realización de este grato evento que hoy nos reúne.

Muchas gracias a todos por su asistencia.

Santiago, 23 de agosto de 2001

 

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